8 de marzo: Día internacional de la Mujer TRABAJADORA
A principios del siglo XX, las condiciones de la clase obrera en Estados Unidos eran de salarios de hambre y jornadas agotadoras. Y para las mujeres eran todavía peores. Discriminadas por el solo hecho de ser mujeres, a las costureras se les pagaba una suma ínfima, no se les permitía amamantar a sus hijos durante la jornada laboral y se las multaba por llegar tarde, por demorarse en el baño o por cualquier mínimo error en la tarea. Al salir de la fábrica, el trabajo doméstico hacía que las jornadas fueran aún más extenuantes.
Reclamando la igualdad salarial, que se disminuyera la jornada a diez horas y que se permitiera un tiempo para la lactancia, miles de costureras de varias compañías neoyorquinas se lanzaron al paro desde el 5 de marzo de 1908.
El ambiente comenzó de inmediato a caldearse ante la contumacia del gobierno y los capitalistas. Hubo duros enfrentamientos, y el 8 de marzo, en la fábrica Sirtwoot Cotton, que acababan de tomarse en forma pacífica sus 129 obreras, el propietario, con saña criminal, cerró las puertas con candado y luego prendió fuego a las instalaciones. En la brutal matanza, que conmovió al planeta, perecieron las 129 huelguistas.